Para: Honorable Representante Nancy Pelosi
Asunto: El Tratado de Libre Comercio Colombia-Estados Unidos, es una grave amenaza para el proyecto de vida y los derechos territoriales, culturales, ambientales y laborales del pueblo Afrocolombiano.
Las organizaciones de base Afrocolombianas abajo firmantes queremos manifestar nuestro unánime respaldo a su decisión de aplazar indefinidamente la discusión sobre el Tratado de Libre Comercio, reiterando nuestra posición de que el TLC con Colombia no amerita discusión y voto del legislativo, en las actuales circunstancias. Nuestra apuesta por una vida digna, es también la apuesta por relaciones comerciales equitativas y justas que el gobierno colombiano no esta en capacidad, ni ha demostrado la intención, de garantizar.
Conscientes del vehemente interés del gobierno colombiano y ciertos sectores económicos en que el TLC se reconsidere y apruebe, queremos hacer un llamado de atención a la honorable representante sobre la crítica situación de los Afrodescendientes en Colombia y la necesidad de que el legislativo analice las implicaciones del Tratado de Libre Comercio con Colombia a la luz de estos hechos.
En un país donde reiteradamente se afirma que no hay racismo ni discriminación y sinembargo 90 etnias indígenas y 26% de Afrodescendientes fueron reconocidos constitucionalmente solo hasta 1991, es de entender que la magnitud de la tragedia de mas de un millón de Afrocolombianos forzados al desplazamiento y exilio y la crisis humanitaria que viven algunas regiones del país, principalmente habitadas por grupos étnicos, no sean motivo de cuestionamiento de la política de seguridad democrática de Presidente Uribe, y en cambio le den el beneficio de la popularidad.
Contexto: Discriminación, Exclusión y Etnocidio.
La forma en que las diferentes políticas de estado han afectado históricamente los derechos civiles y humanos de los Afrodescendientes se manifiesta una vez mas en los hechos de éxodo forzado, expropiación y muerte que viven hoy los descendientes de la Diáspora en Colombia y las políticas económicas que los acompañan. Cuando se esperaba que la reforma constitucional en 1991 y la aparición de leyes como la Ley 70/93 o Ley de Comunidades Negras, abrieran un camino de reparación, algunas políticas de estado y fuerzas violentas se esfuerzan por el contrario en reproducir formas modernas de discriminación, exclusión y etnocidio, convirtiendo la invisibilidad de la Diáspora en una estrategia de primer orden para lograr desconocer la existencia de estos pueblos y las reivindicaciones que tienen como sujetos de derecho.
Después de siglos de negación social, política y económica, las zonas habitadas por los Afrodescendientes han tomado valor por su ubicación geo-política y económica estratégica y la enorme riqueza biológica y genética que albergan. Esta nueva situación de visibilidad, contrario a representar su avance, ha significado para las comunidades Afrocolombianas de estas zonas, el motivo de la degradante crisis humanitaria en la que se encuentran. Una de las primeras manifestaciones de la tragedia que se avecinaba fue el proyecto del canal interoceánico Atrato-Truandó que en 1996 genero el éxodo masivo de alrededor de 8,000 familias Chocoanas. A este episodio le han seguido masivos desplazamientos internos forzados que han dejado al 79% de propietarios colectivos expulsados de sus territorios; masacres como las de Bojaya, Maria La Baja, Naya, Yurumanguí, Tumaco y Rió Tapaje-El Charco, que se han quedado en la impunidad; innumerables desapariciones forzadas de lideres y personas de las comunidades, de las cuales nunca se volvio a saber; amenazas a la vida, el territorio y la seguridad alimentaria, como los casos de Jiguamiandó y Curvaradó, Norte del Cauca y Nariño; asesinatos selectivos de lideres y jóvenes, como Buenaventura y Tumaco, algunos de una lista que haría interminable esta carta.
Frente a esta gravísima situación las organizaciones comunitarias Afrocolombianas hemos mantenido una actitud propositiva y concertadora con el gobierno sobre medidas que podrían mejorar las condiciones de los Afrodescendientes en Colombia. Tales propuestas aun no reciben plena atención e implementación por parte del gobierno. Por el contrario, mientras el gobierno de Colombia ha hecho compromisos que podrían hacernos avanzar, paralelamente intenta desmontar nuestros derechos constitucionales y legales por vía de formulación de leyes tales como la inconstitucional e inconsulta Ley Forestal, el estatuto de desarrollo rural, la ley de Minas y la ley de Aguas entre otras.
Las Complejidades del TLC a la luz de los derechos de los Afrocolombianos.
Aun cuando las miradas criticas sobre el TLC se han concentrado en la violación del derecho a la vida de los trabajadores sindicalizados, la reiterada violación de derechos de las comunidades Indígenas y Afrocolombianas no se ha vinculado a los asuntos relacionados con el comercio, no obstante la incansable presentación de la relación entre el desplazamiento forzado interno que viven las comunidades Afrodescendientes y el interés económico y político sobre territorios que les son de propiedad colectiva, en los cuales se concentra una vasta mayoría de la riqueza biogenética, minera, hídrica, energética y de recursos exportables, sobre los cuales se sustentan algunos de los intereses en la aprobación del TLC.
Para las comunidades Afrodescendientes son varios los cuestionamientos que el TLC con Colombia plantea:
Soberanía. Principios de Dominio y Autodeterminación para el desarrollo de los Afrodescendientes Colombianos. La Ley 70 de 1993 y algunas otras normas legales de soporte, reconocen derechos territoriales, ambientales, sociales, económicos, políticos y culturales a las comunidades negras colombianas. En este marco, el decreto 1320/98 (suscrito en el marco del acuerdo 169/OIT), demanda la necesidad de que las comunidades sean consultadas e integradas a procesos decisorios en relación con proyectos dentro de sus territorios. En este mismo marco, 5.6 millones de hectáreas (de una meta de 6 millones) han sido tituladas colectivamente a comunidades de zonas ribereñas en la región del Pacifico, Patia, y algunas zonas del Norte del Cauca y el Magdalena Medio. Estas tierras forman parte de un ecosistema reconocido por su riqueza natural y hace parte de una región en la que se concentran grandes intereses geo-económicos y políticos. A partir de las primeras titulaciones colectivas en 1995, la nueva historia de las comunidades Afrodescendientes ha estado marcada por el terror, la expropiación y el desplazamiento forzado (muy similar a la vivida por sus ancestros en la trata trasatlántica). Hoy 79% de la población de los territorios colectivos ha sido expulsada, sin garantías de retorno ni condiciones de re-establecimiento. Muchos de esos territorios están en manos de un poderoso gremio latifundista, emergente de la economía del paramilitarismo, empresarios de palma aceitera y de coca. El territorio es una garantía para el pleno desarrollo de los Afrodescendientes y grupos Indígenas. La condiciones mencionadas ponen a la población Afrocolombiana en desigualdad de participación económica y coartan su derecho al dominio sobre sus territorios colectivos, a determinar las vías de su desarrollo y configurar iniciativas que conduzcan al pleno desarrollo de su ser, como esta demandado Constitucional y legalmente. El TLC contiene reglas de inversión (basadas en "the right of stablishment") que dan total autonomía a las compañías estadounidenses asentadas en Colombia, previniendo que el gobierno colombiano -el presente y los futuros- evalué y decida sobre el tipo de nuevas inversiones que quiere. Este tipo de formulas no solo violan la soberanía colombiana sino que representan un riesgo inminente de perdida de autonomía territorial para las comunidades Afrodescendientes.
Protección Ambiental. Principio de Sostenibilidad. Los Afrodescendientes e Indígenas han habitado por siglos las zonas hoy reconocidas como territorios colectivos y resguardos, en convivencia respetuosa con la naturaleza, desarrollando practicas sostenibles de producción. De no ser así, Colombia no tendría hoy el 10% de la riqueza biológica del mundo, sentada en esos territorios. Arduas luchas han sostenido los grupos étnicos de una de las regiones mas biodiversas del mundo para protegerla de avasallantes megaproyectos desarrollistas de infraestructura y economía expoliadora y extractiva, al timepo que elaboradas propuestas alternativas han sido presentadas a cada gobierno de turno, en el marco de la ley de planeacion y la Ley 70. Dichos territorios, ambientalmente frágiles han sufrido extensa deforestación para la implantación del monocultivo de palma aceitera, caña de azúcar, banano (entre otros), e intensa fumigación aérea con glifosato. La mayoría de esta agresión ambiental se ha hecho con recursos de USAID y Plan Colombia y se perpetuara con la implementación de algunos de los proyectos que se esperan sustentar en el TLC. Tal agresión unida a otras causas de desplazamiento y expropiación han violado el principio de sostenibidad que tradicionalmente las comunidades han mantenido en sus territorios y que la ley le reconoce a las comunidades Afrodescendientes. Soluciones de política gubernamental como la de "aliados estratégicos" (Resolución 1516/2005) entre campesinos Afrodescendientes y empresarios para cultivar Palma Aceitera, supone una alianza entre victimas y victimarios que ignora las raíces históricas de la discriminación y la exclusión basadas en procesos etnocidas violentos, e ignora los principios de sostenibilidad y sustentabilidad que han sido practica tradicional de producción de las comunidades Afrocolombianas. De nuevo, el TLC contiene reglas de inversión que favorecen a los inversionistas extranjeros sobre los intereses nacionales. La aprobación del TLC sin revisión de este factor constituye una amenaza ambiental para las comunidades de la región, el país y el mundo que depende de tal patrimonio.
Principio de Equidad, Soberanía Alimentaria y Propiedad Intelectual. La expropiación y expulsión forzada de mas de un millón de Afrodescendientes de alrededor de 5 millones hectáreas de territorio colectivo; las separación del 45% de las familias; el despojo de propiedad en mas de un 61.5%; las condiciones de miseria de mas del 80% de su población, son ya de por si factores que ponen a la población Afro-Colombiana en situación de vulnerabilidad y desigualdad frente a poderosas maquinarias estatales y para estatales y grupos fortalecidos por el ejercicio de la violencia vía armada, las políticas de gobierno, los jugosos capitales financieros y las estridentes campañas promocionales. El desplazamiento forzado, la intimidación y la muerte han generado deterioro del sistema cultural que ha sustentado la existencia étnica de los Afrodescendientes. Sus practicas tradicionales se han visto alteradas por estos fenómenos y la transmisión de conocimientos, otrora cultivada a través de la practica y la tradición oral, se extingue. La carencia de políticas internas de protección de propiedad intelectual y la apertura del gobierno colombiano hacia políticas protectivas de los derechos de propiedad de Estados Unidos, crean un marco de extrema viabilidad para vulnerar aun mas los derechos individuales y colectivos así como las tradiciones y la pervivencia cultural misma de las comunidades Afro-Colombianas. En lugar de las propuestas sostenibles formuladas por sus Consejo Comunitarios, en diferentes proyectos y planes de desarrollo, que garantizarían la soberanía alimentaría del país y otras regiones, se les impone la comercialización de sus territorios para el favor de economías globales a las cuales no tendrán posibilidades de acceso y competencia en condiciones de equidad. Las deficiencias en materia de propiedad intelectual dentro del TLC plantean un problema cultural y económico para los Afrodescendientes y un cuestionamiento político y moral a sus promotores.
Consulta Previa. El Principio de Afirmación del Ser, derecho a determinar su propio futuro. A pesar de que los Afrocolombianos constituyen un segmento importante de la población para influenciar la aprobación del TLC con los Estados Unidos, su participación fue excluida del proceso de formulación y aprobación en Colombia pasando por alto la norma y sigue siendo negada sistemáticamente. La negación de la deplorable situación de marginalidad y exclusión de la población negra por parte del estado colombiano, sus acciones aisladas de una política consistente que reconozca efectivamente la presencia y derecho de los Afrodescendientes y la agresiva campaña de promoción del TLC utilizando figuras Afrocolombianas, son, entre muchos otros, factores de cuestionamiento de la viabilidad de un tratado que contiene el desarrollo de ambiciosos megaproyectos económicos que impactan negativamente recursos naturales y territorios reconocidos por Constitución y por ley como propiedad colectiva y de absoluto dominio de las comunidades Afrodescendientes e Indígenas. La ley 70 de 1993 fue formulada con el propósito de reconocer el derecho que les asiste de determinar las bases, principios y condiciones para su desarrollo integral individual y colectivo. El Tratado de Libre Comercio Estados Unidos-Colombia en las actuales circunstancias, contrario a favorecer condiciones para el mejoramiento de la situación de la población Afrodescendiente, acarrea indeseables consecuencias de inequidad e injusticia social y económica, similares a las ya experimentadas en tratados con otros países, tal es el bien conocido y cuestionado caso de México.
En Conclusión.
El Tratado de Libre Comercio con Colombia se presenta en un contexto de marcada violencia, inequidad e impunidad que no da garantías para que las comunidades Afrodescendientes, y en su conjunto los grupos étnicos, participen en condiciones equitativas de los posibles beneficios económicos y sociales del tratado. Por el contrario el TLC presenta preocupantes componentes que impactarían en forma negativa la propuesta de vida y los derechos territoriales, ambientales y culturales de una población ya de por si vulnerada y excluida. Dado que el mismo presidente Uribe y su gobierno tienden a ignorar y negar públicamente el estado de desigualdad de los Afrodescendientes y que sus acciones han demostrado su falta de interés en la participación autónoma de tales en la construcción de un país democrático, los Afrodescendientes Colombianos abajo firmantes consideramos que el TLC NO amerita consideración por parte del Congreso de los Estados Unidos, en tanto NO encontramos condiciones favorables para su implementación y NEGAMOS cualquier respaldo a esta propuesta.
El Congreso de los Estados Unidos ha manifestado su preocupación por la situación de exclusión y violación de derechos de los Afrocolombianos en diferentes propuestas y medidas legislativas, tales como la resolución HR. 4886; H. Res 822; El Acto FY2003 Foreign Operations Bill (H.R. 5410, H. Rept. 107- 663) en el cual se reconoce la violación de derechos humanos de los Afrocolombianos; el Acto FY2008 (H.R. 2764/P.L. 110-161), la H. RES 426 y la Resolución H.R. 618 mas recientemente. Basados en estos antecedentes, solicitamos que usted y el honorable Congreso:
1. Se oponga públicamente a cualquier consideración del TLC con Colombia hasta tanto el gobierno colombiano pueda demostrar transformaciones de fondo que generen garantías de participación de la población Afrodescendiente, en condiciones de autonomía y libertad.
2. Urgir al gobierno Colombiano para que de forma inmediata e incondicional retorne los territorios colectivos apropiados de manera ilegal en Jiguamando, Curvarado, Naya, Rio Mira y Fronteras y Maria la Baja. Estos territorios fueron expropiados por vías violentas generando masacres, asesinatos y forzando al desplazamiento interno.
3. Establezca una audiencia periódica para la evaluación de avances y resultados en materia de los derechos de las comunidades Afrocolombianas, en la que participen las comunidades de base representadas por sus instancias legales.
4. Establecer una delegación del Congreso que visite los territorios colectivos y se reúna con las Consejos Comunitarios afectados por la violencia del conflicto armado interno. Esta delegación debería estar coordinada por las organizaciones que hacen parte de la Red para la Defensa en Solidaridad con las Comunidades de base Afrocolombianas –NASAGC, por sus siglas en ingles.
De ustedes, en el espíritu de nuestros ancestros,
Firman más de 150 organizaciones y procesos Afrocolombianos.
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El pueblo Afrocolombiano y el TLC

