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Análisis global sobre el golpe de Estado y la lucha del pueblo hondureño

En el 2006 asume la presidencia de la República José Manuel Zelaya Rosales. Su llegada al poder estuvo antecedida por la administración de Ricardo Maduro quien causó gran descontento en la población hondureña por sus medidas impopulares (“paquetazos”, alzas en los combustibles, privatizaciones, etc.),  situación que agravó la calidad de vida de las y los hondureños llevándolo a entregar su mandato en medio de una creciente movilización popular.

Manuel Zelaya, un terrateniente proveniente de una de las familias más antiguas y acaudaladas del Departamento de Olancho, comienza su mandato como cualquier gobierno de corte neoliberal en contubernio con las clases oligárquicas del país. Enfrentando a las clases populares que exigían respuestas a sus demandas y que desde los últimos años venían configurándose en espacios de convergencia y aglutinación social como el Bloque Popular, la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular y otros grupos organizados; quienes realizaron importantes acciones tales como los Paros Cívicos Nacionales, la Huelga de Hambre contra la corrupción y Marchas por la Vida en defensa del Ambiente, entre otras. Estas acciones estremecieron a todo el país y evidenciaban un despertar paulatino de conciencia social en la población.

La relación entre la clase oligárquica y la administración Zelaya Rosales, comenzó a fragmentarse en la medida en que éste fue acercando su política exterior hacia el Sur. Es así que empezamos a ver con sorpresa los acalorados discursos de Zelaya en la ONU contra el modelo neoliberal y los tratados de libre comercio, creando expectativas en cuanto a la tendencia ideológica del mandatario que llegó a la presidencia a través de uno de los partidos tradicionales de Honduras (Partido Liberal).

A finales del 2007, el Presidente Zelaya no logra consensos en su partido, ni apoyo de las instituciones claves del Estado, ni empatía de los diputados del Congreso para impulsar las propuestas de reforma; además de la oposición continua de la mayoría de medios de comunicación y empresarios; esto demostraba la pugna de dos poderes: uno liderado desde el Congreso Nacional y otro desde la Casa Presidencial. Esta situación mantuvo al país en una continua zozobra, parálisis e incertidumbre dando como resultado el debilitamiento de su administración.

El Presidente optó por granjearse el apoyo de los sectores populares y se fue distanciando de las élites políticas y económicas, algunas acciones indicaban ese rumbo: Respaldó la huelga de hambre contra la corrupción, protagonizada por un grupo de fiscales del Ministerio Público. Readecuó la fórmula de los combustibles para fijar los precios al consumidor que logró la baja de su precio. Propuso la compra de combustibles por medio de licitaciones públicas e intentó el alquiler forzoso al Estado de las instalaciones de almacenamiento de combustibles en el norte y el sur de Honduras, propiedad de empresas privadas. Adhirió al país a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA); celebró convenios de compra de petróleo con Petrocaribe que incluyen mecanismos de cooperación entre Venezuela y Honduras. Fortaleció las relaciones con el pueblo y gobierno de Cuba que incrementó el apoyo técnico en educación y salud, entre otras cosas. Detuvo las concesiones mineras a cielo abierto. Logró acuerdos con los defensores ambientalistas en temas forestales. Decretó el aumento general del salario mínimo. Vetó el decreto que restringía la venta de las PAE.

Su gestión fue tomando un rostro cada vez más populista: visitó con frecuencia los municipios del interior de la República, acercamiento directo con las y los ciudadanos que asistían a las Asambleas del Poder Ciudadano, creación de  un canal de televisión y periódico estatal.

Paralelamente a los avances reformistas de Manuel Zelaya, desde el Congreso Nacional, la Corte Suprema de Justicia, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada, las Cámaras de Comercio, la jerarquía de la Iglesia Católica y Evangélica, el Ministerio Público, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos y otros personajes como Otto Reich, Roberto Carmona, Crescencio Arcos, John Dimitri Negroponte realizaron reuniones conspirativas en las casas de los empresarios y en la residencia del embajador estadounidense Hugo Llorens, donde se preparó una ofensiva encaminada a desestabilizar al gobierno.
En 2008, el Presidente Zelaya inicia su proyecto de la “Cuarta Urna”, para promover la instalación de una Asamblea Nacional Constituyente que promulgara un nuevo pacto ciudadano. El movimiento popular hondureño rápidamente mostró su respaldo a esta iniciativa y comenzó a asumir compromisos en torno al proyecto por considerarlo incluyente y una forma viable para la refundación de Honduras. Con el fin de instalar una urna en las elecciones del 29 de noviembre, en la que se pregunté si esta de acuerdo en que se convoque a una Asamblea Nacional Constituyente, se decide realizar una consulta popular el 28 de junio 09, en la que se pregunta si se esta de acuerdo en que se instale dicha urna. La reacción de los opositores al cambio, a la refundación del país fue violenta desde todos los espacios que controlan: Corte Suprema de Justicia, Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, Ministerio Público, Procuraduría General de la República, Congreso Nacional, sin dejar por fuera: la Iglesia Católica y Evangélica, la empresa privada nacional y transnacional, algunas ONG, el FONAG, CNAC, COHEP, Cámaras de Comercio y otros. No podemos dejar de mencionar a Estados Unidos como responsable en el golpe de Estado militar.    

Golpe de Estado
La madrugada del 28 de junio, fecha programada para la realización de la consulta popular, se produce un Golpe de Estado Militar. Se allana la casa del Presidente, quien es secuestrado y expatriado por las fuerzas militares a Costa Rica (en contraposición al artículo 102 de la Constitución de la República de Honduras).

El mismo día los diputados del Congreso Nacional de la República dan a conocer la “carta de renuncia” del Presidente Manuel Zelaya Rosales, quien niega la autenticidad de la misma; el Congreso a pesar de que no tiene la facultad de aceptar esa supuesta renuncia, la acepta; nombra al Presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti Baín, como Presidente de la República, asumiendo el secretario, la titularidad del Poder Legislativo. Acciones que denominaron “Sucesión Constitucional”. Figura que no está contemplada en la Constitución de la República de Honduras.

Contrario al clásico Golpe de Estado militar, no se disolvieron los poderes del Estado porque las mismas instituciones fueron partícipes en la ruptura del Orden Constitucional. Esta acción fue planificada y ejecutada por los empresarios, partidos políticos de derecha, las cúpulas religiosas católicas y evangélicas, las Fuerzas Armadas, los medios de comunicación y por supuesto la complicidad del imperio gringo.

Después de 28 de junio de 2009
Movimiento Popular: A tempranas horas de la mañana, las organizaciones populares se aprestaban a instalar  las urnas para la consulta popular y la población lista para ir a votar.

En la capital, la población al enterarse del golpe de Estado, se reúne en la calle frente a Casa Presidencial. Donde se dieron cita, tanto sectores organizados como no organizados por medio de llamadas telefónicas (magisterio, los sindicatos, artistas, feministas, la juventud, religiosos, campesinos y otros). Una multitud de personas ocupó toda la calle; al mismo tiempo el ejército se concentraba en el interior de la presidencial; las y los dirigentes se reúnen en uno de los locales cercanos para analizar la situación y definir estrategias. Conformándose el Frente Nacional Contra el Golpe de Estado. Simultáneamente en aldeas, pueblos y ciudades del país, la población se reunió en parques y plazas públicas para informarse y condenar el Golpe de Estado Militar.

El segundo día por la tarde el pueblo fue desalojado y dispersado brutalmente de las calles, plazas y parques por el ejército y la policía. Desde entonces la represión, los toques de queda, el estado de sitio y el cierre de medios de comunicación; con el fin de desarticular y desmovilizar a la población. Lo que obligó a buscar nuevas formas de protesta popular como los plantones, conciertos populares y caminatas en barrios y colonias, caravanas, bullarangas, entre otros. No ha pasado un día sin que el pueblo no se exprese en contra del golpe. La población en todo el país ha formado frentes: en ciudades, municipios, aldeas, caseríos, colonias y barrios; ha surgido una forma de organización independiente pero articulada, diversa, cohesionadora y creativa, se han utilizado muchas formas de comunicar: paredes informativas, conciertos, mantas, hojas volantes, periódicos, camisetas, gorras, etc.


La opción por las acciones pacíficas, que ha elegido la Resistencia, ha logrado aglutinar, sostener y ampliar la participación de la población en esta lucha, que pasa por el retorno al orden constitucional, con la restitución del Presidente Zelaya y por una Asamblea Nacional Constituyente que elabore una nueva constitución con la participación de todos los sectores, mayoritariamente populares.

Violación a los derechos Humanos: Se han violentado todas las garantías constitucionales y derechos humanos; más de 25 muertos, más de 800 personas lesionadas, más de 3,000 detenciones ilegales, más de 27 medios de comunicación violentados, estos datos sufren cambios a diario.  (www.defensoresenlinea.org).

Respuesta Internacional: La condena al Golpe de Estado fue inmediata desde los gobiernos, organismos internacionales (ALBA, Países No Alineados, OEA, ONU, UE, FMI, BM, etc.) y movimientos y organizaciones populares. De diferentes formas han expresado la solidaridad, el acompañamiento, hermandad y reconocimiento a lucha del pueblo hondureño.

Diálogo: una de las formas que el Presidente Zelaya ha buscado para volver al orden constitucional es el diálogo, bajo la propuesta de Estados Unidos se inicia este camino de la mano de Oscar Arias, fracasado por la intransigencia de los golpistas, pasa a otra etapa transformándose en el diálogo Guaymuras, al ingresar el Presidente a Honduras, él que se mantiene en la Embajada de Brasil con un grupo de personas, donde han recibido todo tipo de torturas físicas y mentales; en esta etapa la presencia directa de la OEA, de Estados Unidos y otros países, esto no fructifica a pesar de la disposición amplia del Presidente Zelaya. El incumplimiento del diálogo por los golpistas da por concluida esta etapa y el Presidente Zelaya no acepta más esta forma para su restitución, es así que está teniendo acercamiento directo con Estados Unidos en la búsqueda del retorno al orden constitucional. Los sectores que perpetraron y han sostenido el golpe de Estado nunca estuvieron interesados en el diálogo franco y honesto.

El Frente respaldó la decisión política del Presidente Zelaya con respecto al diálogo; pero que continuaría en la lucha por la restitución del Presidente Constitucional, el retorno a la constitucionalidad y la Asamblea Nacional Constituyente.

Cualquier diálogo previo al proceso electoral de noviembre tiene que tener por premisa la restitución al Orden Constitucional sin condiciones y de inmediato. Un diálogo solamente para legitimar las elecciones sin volver al orden constitucional es una trampa.

Elecciones Generales 2009: El Frente planteó el desconocimiento de los resultados de las elecciones del 29 de noviembre si no había restitución, de igual manera lo hizo la OEA y la ONU. Ahora el llamado es a no votar en estas elecciones. Esta decisión se basa en que estas elecciones legitiman el Golpe de Estado, lo que nos impediría continuar nuestra lucha en pro de la Asamblea Nacional Constituyente.

Esas elecciones, en lugar de contribuir a buscar una solución al conflicto que pusieron en marcha los grupos empresariales, políticos, militares, religiosos y el Imperio de Estados Unidos, serán un factor decisivo para la creciente inestabilidad y la ingobernabilidad de la nación, porque esa contienda electoral tiene como objetivos  legitimar y legalizar: el golpe de Estado, las elecciones mismas, la continuidad de los golpistas en el poder, bajar el perfil de la resistencia, abortar la constituyente y sentar el precedente de que se pueden dar golpes de Estado preventivos cuando estos grupos y el Imperio se consideren amenazados en sus intereses, convirtiéndose en un precedente para otros países latinoamericanos.

Como resultado del análisis, del posicionamiento de Frente Nacional Contra el Golpe de Estado y en asambleas es que han renunciado a cargos de elección popular: la Candidatura Independiente Popular a la Presidencia de la República encabezada por Carlos H. Reyes, algunos candidatas/os a diputaciones y alcaldías no golpistas.

Conclusión
Los hechos y análisis anteriormente descritos se traducen para el pueblo hondureño:

1. Reconocemos que nos enfrentamos al sistema que nos ha explotado, robado y discriminado, que esta enraizado en todas las estructuras del país: gobierno, iglesia, ejército y medios de comunicación entre otras; de tras de estas estructuras esta el poder económico: transnacionales, empresarios nacionales y grupos políticos-económicos conservadores de Estados Unidos.

2. Reconocemos la lucha del pueblo que no ha tenido oportunidades, que ha sido explotados, reprimidos y abusados contra los que siempre ha tenido las condiciones favorables, que el sistema capitalista les facilitado. La lucha de clases.

3. Identificamos el poder de los actores, los cómplices, los responsables e los intereses económicos que están detrás de los golpistas, es así que las mascaras se les ha ido cayendo, dejando al desnudo al sistema capitalista con lo que identificamos sectores, gobiernos de países, familias, personas y organizaciones que podemos señalar con el dedo.

4. Que las luchas de índole gremialistas y particulares se han transformado en político ideológicas, con claridad vemos que la tarea es la transformación o refundación del país.

5. Que la realidad y la participación en la resistencia son la escuela, para asumir responsablemente el presente y futuro. Que tomará tiempo, pero, que el pueblo organizado no se rendirá y logrará la refundación del país. El mejor espacio para resolver el fondo de esta crisis es en una Asamblea Nacional Constituyente que elabore una nueva Constitución que será un Pacto Social para salir del atraso y la dependencia.

Bilbao

Nosostros, los americanos de los "Estados Des-Unidos del Sur"...